Cena-conferencia Esperanza para la Familia 2020

Como parte de las actividades para la promoción de los valores familiares en el Valle del Mezquital, se celebrará el Ciclo de Conferencias Esperanza para la Familia 2020 en Ixmiquilpan, Hgo. Las actividades incluirán las siguientes conferencias:

1 Respuestas a las necesidades de la familia. Estará enfocada a dar salidas a los retos actuales que enfrentan día a día los hogares contemporáneos (cómo superar la violencia familiar, qué hacer ante las adicciones, cómo crear una identidad sana en las nuevas generaciones, etc.). Esta exposición es ideal para toda la familia.

2 La dimensión espiritual del matrimonio. Asista y descubra por qué el matrimonio es más que un contrato conyugal y cómo la relación de pareja trasciende el contacto físico y emocional.

Entre los expositores estarán los pastores Adán De La Cruz, Luis Armando Arciniega y Sixto Vicente.

El ciclo de conferencias concluirá con una cena de gala de tres tiempos.

Cabe mencionar que este evento tiene un propósito benéfico, ya que la totalidad de los donativos recaudados serán destinados íntegramente a apoyar la construcción del auditorio para el Centro Familiar Peniel.

Si desea reservar sus lugares y/o requiere mayor información, puede comunicarse al 771 776 3650.

Diplomado en Estudios Bíblicos

Diplomado en Estudios Bíblicos en Instituto Peniel

Es un programa esencial que ofrece una visión global de las Sagradas Escrituras, de los preceptos de la fe cristiana, de las herramientas básicas de interpretación y comunicación de las normas espirituales, morales y éticas bíblicas aplicadas a la vida cotidiana.

Está estructurado en varios módulos distribuidos en un período ordinario de 2 años. Se estudiará el Panorama del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, principios de interpretación bíblica, historia del cristianismo, principios de enseñanza bíblica, entre otras materias que le permitirán al estudiante vivir la vida cristiana, interpretar las Sagradas Escrituras y comunicar el mensaje de Dios a su generación.

Requisitos: Ser cristiano bíblico y preferentemente servir en alguna área de su congregación. Contar con tiempo suficiente para atender las clases presenciales (2 horas semanales), así como las asignaciones para los estudios a distancia; aproximadamente 5-10 horas semanales. Cubrir las cuotas de materiales y colegiaturas. ­­­­­

Sede: Instituto Peniel (Constitución 36, El Calvario, Ixmiquilpan, Hgo.)

Horario: Todos los martes de 6:00- 8:00 pm

Fecha de inicio: Martes 2 de julio 2019 a las 6:00 pm.

Características de un buen sermón

buen-sermon

Cada domingo, millones de cristianos alrededor del mundo asisten a las reuniones de su iglesia local y escuchan a un predicador exponer un pasaje o un tema de la Palabra de Dios. Ese es uno de los medios de gracia más poderosos que Dios usa para salvar a los pecadores y santificar a los creyentes. Pero no todo sermón tiene el mismo impacto en la vida de quienes escuchan. Aunque diversas razones puedan ser dadas para esto, y ninguna se escapa a la voluntad soberana de Dios, hay ciertos elementos esenciales que poseen aquellos sermones que son más usados por Dios para la salvación y edificación de las almas.

En primer lugar, su contenido es el mensaje de la Palabra de Dios.

Un sermón, por encima de todas las cosas, es una exposición fiel del mensaje contenido en el texto o pasaje de las Escrituras que está siendo expuesto. En Hechos 20:25, Pablo se refiere a sí mismo como un heraldo del reino de Dios. En el mundo antiguo la función del heraldo no era otra que la de transmitir con fidelidad la mente de su Rey. Es por eso que se requerían dos cosas para ser un buen heraldo: la primera, obviamente, era tener buena voz; la segunda, un carácter confiable. El rey debía estar seguro de que podía confiar en esa persona como un transmisor fiel del mensaje que se le había encomendado (cp. 1 Cor. 4:1-2). Esa es la encomienda de Pablo a Timoteo: “Predica la Palabra” (1 Tim. 4:2). Ahora bien, cuando hablamos de predicar la Palabra, lo que queremos decir no es meramente que el ministro verdadero no predica el contenido del Corán, o del Libro del Mormón, o de los escritos de Elena G. de White. Se supone que ningún ministro del evangelio hará tal cosa. Lo que queremos enfatizar es que el ministro del evangelio debe estar seguro de que en verdad está entregando el mensaje de la Biblia; no porque cita un texto aquí y otro allá que parecen apoyar sus ideas, sino porque, a través del estudio diligente y una exégesis cuidadosa de las Escrituras, este hombre ha desentrañado el verdadero significado del texto, pasaje o tema bíblico que está exponiendo.

En segundo lugar, un sermón se distingue porque posee unidad.

La unidad es una característica esencial del sermón. El predicador no es un comentario bíblico ambulante; es el portavoz de un mensaje. Y esta distinción es de suprema importancia. Algunos entienden que predicar es lo mismo que comentar un pasaje de las Escrituras, explicando lo que significa el versículo 1, y luego el 2, y el 3, y así sucesivamente. Pero eso no es un sermón, eso es un comentario bíblico hablado. Un sermón es un mensaje, un mensaje que extraemos de las Escrituras a través de un trabajo exegético concienzudo y que transmitimos a través de la predicación. Ese mensaje tiene sus partes, sus divisiones, variedad en las ideas, pero todas sus partes, divisiones e ideas conforman un todo. Y es a ese “todo” que llamamos el sermón. Por eso alguien ha dicho que el sermón debe ser como una bala y no como una munición. La munición se abre en muchos fragmentos, mientras que el sermón va dirigido hacia un objetivo en particular. Cuando un sermón carece de unidad es posible que algunas frases sueltas tengan cierto efecto en la mente de algunos, pero el sermón como tal probablemente no será muy eficaz.

En tercer lugar, un buen sermón posee orden.

El orden de una exposición es muy importante para que pueda ser entendida y recordada por aquellos que nos escuchan. Nuestro Dios es un Dios de orden (1 Cor. 14:3340), y Él nos hizo de tal manera que captamos mejor las cosas cuando son presentadas en una forma ordenada y secuencial. Si comenzamos a contar “1, 2, 3, 4”, todos esperan que sigamos con el “5”, no con el “16”. O si digo “a, b, c” nadie espera que salte a la “r”. Dios nos hizo así; nos dio una mente que capta mejor las cosas cuando son presentadas en un orden lógico. Si queremos informar el entendimiento de nuestros oyentes, debemos presentar el material bíblico en un orden lógico. Traer delante de la congregación un montón de pensamientos desordenados sobre un mismo asunto, por más buenos que sean, no le hará mucho bien al auditorio. El efecto que puede producir un ejército no es el mismo que produce una turba. Debemos dividir nuestros sermones en encabezados que sean fácilmente recordados, y arreglar nuestro material de tal manera que nuestras ideas y argumentos sigan uno al otro en una forma natural y fluida. El gran predicador del siglo XX, Martyn Lloyd-Jones, dice lo siguiente al respecto:

“La cuestión que estoy subrayando es que debe haber una progresión en el pensamiento, que ninguno de estos puntos es independiente y, en un sentido, ninguno tiene el mismo valor que todos los demás. Cada uno de ellos es parte de un todo, y en cada uno has de ir avanzando y llevando el asunto más lejos. No estás simplemente diciendo las mismas cosas un número determinado de veces, tu meta es llegar a una conclusión final”[1].

Tomen, por ejemplo, la carta de Pablo a los Romanos. Allí el apóstol Pablo desglosa el contenido del evangelio, y podemos ver en su presentación una secuencia lógica de pensamiento: “Deseo ir a Roma a predicar el evangelio” (Rom. 1:13-15). ¿Por qué ese anhelo de ir a la capital del imperio a proclamar un mensaje que podía poner en riesgo su vida? “Porque el evangelio es poder de Dios para salvación” (1:16). ¿Y por qué el evangelio es un instrumento tan poderoso? “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe” (1:17). Pero, ¿por qué necesitamos ser salvados por medio del evangelio? “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres…” (1:18). Y así podríamos analizar cada una de las epístolas del Nuevo Testamento. Debemos presentar las Escrituras en una forma ordenada. Eso no solo será de gran ayuda para el predicador, porque recordará su bosquejo más fácilmente y podrá presentar sus argumentos en una forma más convincente, sino que será de gran ayuda para los que escuchan. Alguien dijo una vez que una buena prueba que todo predicador debe hacerse para saber si tiene un sermón bien arreglado y ordenado, es ver si puede recordar de memoria al menos los puntos principales del sermón. Si él no puede recordarlos, luego de haber estado una semana completa trabajando en él, ¿cómo quiere que la congregación lo recuerde luego?

En cuarto lugar, un buen sermón se caracteriza por su simplicidad. 

Noten que no estoy hablando de superficialidad, sino de simplicidad. A menos que seamos simples en nuestros sermones nunca seremos entendidos, y si no somos entendidos no podremos hacer ningún bien a las almas de aquellos que escuchan. Debemos hacernos entender, y eso no es una tarea fácil. Un siervo de Dios del pasado dijo con mucha razón: “Hacer que las cosas fáciles parezcan difíciles es algo que cualquiera puede llevar a cabo; pero hacer que las cosas difíciles parezcan fáciles es el trabajo de un gran predicador”. Debemos proclamar el mensaje en una forma tal que todos puedan entendernos. El mensaje de la Palabra de Dios debe ser, para la mayoría de nuestros oyentes, claro y diáfano como la luz del medio día. Por supuesto, en una iglesia compuesta por personas de diversos trasfondos sociales y educativos, o en diferentes etapas de madurez cronológica o espiritual, es muy probable que algunas cosas del sermón no sean comprendidas por algunos. Pero debemos hacer el esfuerzo de hacernos entender por la mayoría.

En quinto lugar, el sermón debe ser relevante, aplicativo y persuasivo.

La finalidad de un sermón no es únicamente informar el entendimiento, sino persuadir al auditorio a la acción. Los oyentes deben ver cómo se aplica esa verdad que está siendo expuesta en su diario vivir. La aplicación en el sermón es como la dirección de una carta. Si no escribimos la dirección en el sobre, no importa cuán bueno y edificante sea su contenido, no llegará a su destino. Y, ¿cuál es el destino al que está supuesto a llegar el sermón? A todo el hombre, no solo a su mente, o a su voluntad o a sus emociones. Predicamos a todo el hombre. Mover a un individuo a la acción sin informar su mente es mera manipulación. Pero informar la mente sin clarificar al auditorio qué hacer con esa verdad, y sin persuadirles a obedecer, es puro intelectualismo. Algunos predicadores entienden que su responsabilidad se limita a explicar la verdad, y luego deben dejar que los creyentes saquen sus propias conclusiones movidos por el Espíritu Santo. Pero eso no es lo que encontramos en las Escrituras. Tomemos como ejemplo el Sermón del Monte pronunciado por nuestro Señor Jesucristo (Mateo 5 al 7). Allí vemos que Jesús se dirigía a los hombres en segunda persona (cp. Mt. 5:11121314); con instrucciones precisas (6:1, 2); con un marcado énfasis en cómo llevar esto a la práctica (6:6, 9); y concluye con un llamado claro y persuasivo (7:13-14, 15, 21, 24). ¿Cuál fue el resultado? “Cuando Jesús terminó estas palabras, las multitudes se admiraban de su enseñanza; porque les enseñaba como uno que tiene autoridad, y no como sus escribas” (Mt. 7:27-28).

 

He ahí algunas de las características esenciales para que un sermón sea un buen sermón. Por supuesto, eso quiere decir que el predicador tiene un arduo trabajo cada semana antes de subirse al púlpito a predicar la Palabra cada domingo. Y en esto debemos reconocer con tristeza que los hijos de las tinieblas son más sagaces que los de la luz. Muchos herejes presentan mejor sus herejías que lo que muchos de nosotros presentamos la verdad. De cierto predicador se dijo una vez: “No dice nada, pero lo dice muy bien”. Eso es sencillamente terrible. Pero igual de terrible es que presentemos la verdad en una forma tan descuidada y poco presentable que nadie la entienda o le haga caso. Como bien ha dicho alguien al respecto: “Sucede a menudo que aquellos que tienen un alto concepto de la Palabra de Dios piensan, erróneamente, que no necesitan ser diligentes en la preparación de los sermones. Simplemente entregan el mensaje a la congregación como primero les viene a la mente”. Y luego añade: “Su esposa puede ir a la carnicería y comprar la mejor carne, la más tierna y jugosa, pero si ella simplemente la pone en el plato todavía cruda y sanguinolenta, usted no se la va a comer. Tiene que ser preparada de la mejor manera posible, con el fin de conseguir darle la mejor presentación visual, olor y sabor”[2]. Que el Señor nos ayude a predicar Su Palabra como siervos fieles y diligentes, dejando, luego en Sus manos los resultados de nuestra predicación. ¡Que a Él sea toda la gloria!

[1] La predicación y los predicadores
[2] Bruce Mawhinney, Predicando con Frescura
Créditos: Sugel Michelen | The Gospel Coalition

500 Aniversario de la Reforma Protestante en Centro Familiar Peniel

El Centro Familiar Peniel inicia el año 2017 celebrando el 500 Aniversario del inicio de la Reforma Protestante. Durante todo el año tendremos eventos especiales para atesorar nuestro pasado, apreciar nuestro presente y proyectarnos al futuro. Dios mediante, estaremos publicando notas, artículos y recursos de diferentes ministros y organizaciones que promueven el Evangelio.

En esta primera entrega, el Pastor Miguel Núñez nos habla un poco sobre el proyecto de 95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy, Latinoamérica Despierta que produce el Ministerio Integridad y Sabiduría desde República Dominicana.

Cinco razones sobre la importancia del Antiguo Testamento

Presencia de Dios Cuando Pablo escribió a Timoteo, se refirió al Antiguo Testamento como «Escritura inspirada por Dios…»  Aquí le damos cinco buenas razones para animarnos a un estudio serio del Antiguo Testamento a fin de beneficiarnos espiritualmente con sus enseñanzas:

1. El AT describe el paraíso perdido, el NT describe el paraíso recuperado. Apocalipsis 22:2,14  Los libros de la Biblia mantienen una revelación unidad. Ningún libro se puede interpretar aisladamente.

2. El AT es el inicio de la revelación de Dios que después continúa en el NT con Jesucristo. Hebreos 1:1-2 La revelación de Dios al ser humano ha sido progresiva y de la misma manera, su obra en nosotros es contínua y progresiva.

3. El AT registra ceremonias y eventos que fueron sombra de Cristo. Nos enseña que la Ley que fue el ayo para llevarnos a Cristo. Colosenses 2:16-17;  Gálatas 3:23-29  Nos previene de judaizar al comprender la finalidad de la Ley.

4. El AT contiene las profecías que fueron cumplidas por Cristo. Mateo 1:22, 4:14, 8:17,12:17; 1 Corintios 15:3,4   Nos ayuda a identificar al verdadero Mesías y Salvador de la humanidad.

5. El AT narra sucesos y eventos que nos sirven de ejemplo a los creyentes.  1 Corintios 10:1-12.   Las flaquezas del ser humano son los mismos a través de la historia y los principios que recibió Israel siguen siendo útiles al creyente para evitar los errores que ellos cometieron.

© Sixto Vicente | 21 de mayo 2015. Si desea realizar estudios formales de la Biblia, diríjase a Instituto Peniel.

¿Justicia divina sobre los terroristas de Isis?

Mortal enfermedad se propaga en miles de terroristas del llamado Estado Islámico. FOTO © The Daily Mirror

Mortal enfermedad se propaga en miles de terroristas del llamado Estado Islámico. FOTO © The Daily Mirror

27 abril 2015. © SIVISA  En medio del estruendoso silencio que los países de occidente han mantenido ante la ejecución de cristianos a manos del llamado Estado Islámico, Daesh o Isis; la justicia parece llegar de una manera inesperada. Este grupo terrorista ha sido responsable de la ejecución de 21 cristianos coptos egipcios, del periodista cristiano japonés Kenji Goto, de 28 cristianos etíopes capturados en Libia y muchos otros cristianos más. Incluso estas fechorías han sido grabadas en video y circulan libremente por internet. Sin embargo, los gobiernos del mundo permanecen mudos y casi nada se ha hecho para detener o al menos condenar públicamente esta masacre.

Pero la Biblia asegura que nada queda impune y que a su tiempo el Creador ejecuta su justo juicio. Y eso parece estar ocurriendo ya que en los últimos días varias agencias de noticias han informado que los insurgentes del Estado Islámico están sucumbiendo ante una enfermedad que consume la carne del cuerpo y que puede llegar a ser mortal si no se trata a tiempo.

Esta enfermedad se llama leishmaniasis y provoca la aparición de úlceras dolorosas, fiebre y pérdida de peso, destruye el bazo y el hígado de quien la padece. La leishmaniasis es ocasionada por parásitos y propagada por ciertos tipos de insectos como las moscas en condiciones poco higiénicas como los escombros y la basura de la guerra. Según el periódico británico The Daily Mirror ya han sido registrados cerca de 100.000 casos de esta enfermedad.

Las mayores tasas de contagio han sido registradas en Raqqa, la autodenominada capital del Estado Islámico en Siria. Esta epidemia se está agravando por la negativa a buscar asistencia médica por parte de algunos terroristas y la huida del personal médico calificado de las ciudades ocupadas por el movimiento yihadista.

Cristianos coptos egipcios ejecutados por Isis (Daesh o Estado Islámico). Foto: ABC

Cristianos coptos egipcios ejecutados por Isis (Daesh o Estado Islámico).
Foto: ABC

En medio de la indiferencia del mundo, esta información nos recuerda la voz de Dios a Faraón justo antes del éxodo que le advierte en el capítulo 9: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra. Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y serás quitado de la tierra.” Éxodo 9:13-15

Fuentes:
The Daily Mirror
Periódico La 
Jornada, México

La gran apostasía, David Wilkerson

Una de las características de los tiempos del fin es el abandono de un amor sincero por Dios y una consagración total a Él. Sean individuos o iglesias enteras, muchos son arrastrados por los engaños del diablo y hacen del cristianismo una forma de vida absurda y sin los principios divinos. La misma Palabra que da vida a los corazones humildes, es la misma que sirve de tropiezo a aquellos que quieren vivir para sus deleites; es decir, pretenden ser cristianos sin cumplir las demandas de Cristo.

Estos hombres son aquellos que apartándose del camino angosto, imponen sus propias palabras por encima de las de Dios. En su soberbia dicen tener la verdad aún cuando la Biblia reprocha y condena sus acciones; con todo y esto se dicen ministros, profetas, cristianos y no saben que la destrucción les está reservada. Éstos han traicionado la sangre que alguna vez los hizo libres y siguen en pos de pecados y vanidades.

Lo invitamos a analizar este video, para que a la luz de la Biblia su corazón sea escudriñado. “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía (caída), y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición” (II Tes. 2:1-3).

Prisma venció el cáncer, ahora cantará a las mamás en Hidalgo

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Prisma,
cuyo verdadero nombre es Silvia Tapia fue ampliamente conocida en el ambiente musical secular. Su canción «De color de rosa» ganó el premio OTI en 1986 y se presentaba con frecuencia en el programa de televisión Siempre en Domingo de Televisa. Su vida dio un vuelco de 180 grados cuando le detectaron cáncer de mama en diciembre del año 2000.

“Cuando me diagnosticaron cáncer me sentí fatal, yo estaba sola, mi hija me abandonó, mi familia no me quería y yo no sólo tenía cáncer en mi cuerpo, sino cáncer en mi alma y esto me destruyó más que la enfermedad que estaba padeciendo”, afirmó al periódico Zócalo Saltillo hace un par de años. 

Mencionó que en ese momento, estaba dando clases de música y una de sus alumnas tenía tiempo que le había empezado a hablar de Dios y la Biblia y le llamó la atención, pero cuando supo que tenía cáncer fue cuando más se aferró a Dios y le pidió que la ayudara. “Ahí me di cuenta que yo estaba haciendo las cosas mal y que mi cáncer lo tenía que combatir desde adentro, Dios me hizo ver esto, pues en una de mis composiciones decía, se me cansó el corazón de tanto amar y no haber recibido, cuando yo misma provoqué esto”, resaltó. 

Después de esta revelación indicó que siguió a las quimioterapias, se le extirpó el pecho y comenzó a sanar poco a poco, luego logró reconciliarse con su hija, a quien le pidió que no siguiera sus mismos pasos, pues podría terminar igual que ella. 

En junio del 2002, el cáncer volvió a aparecer y ahora se alojó en el hígado, los doctores le dijeron que ya no podían hacer mucho por ella, pues éste es de los tipos de cáncer más peligrosos, ya que no se lo pueden extirpar, pero aún así se aferró a la vida. “Yo no me quería morir y le pedía a Dios que no me quitara la vida, menos cuando ya había entendido su mensaje y ahora estaba teniendo la felicidad que realmente estaba buscando y poco a poco me fui reponiendo, y ahora sigo en pie y dando testimonios de vida”, externó muy contenta.

Convertida ahora a la fe cristiana, esta cantante y compositora de fe y de excelente voz dará un concierto con motivo del Día de las Madres en la iglesia Comunidad Evangélica Filadelfia en Progreso de Obregón, Hidalgo el sábado 17 de mayo 2014 a las 6:00 de la tarde. Si usted desea mayores informes puede marcar a los siguientes teléfonos: 871 727 9069 y 771 777 4518. También puede dirigirse a la página de Facebook de Grupo Shabac.