Halloween: La verdad detrás del disfraz

Halloween: La verdad trás del disfraz

Halloween: La verdad trás del disfraz | Investigación especial SIVISA

Mientras muchos consideran este día una ocasión especial para aumentar sus ventas, adornando sus locales comerciales y vitrinas con dibujos de fantasmas, brujas y calabazas; el brujo Bryan Jordan de Washington ha dicho en relación a esta fecha “los religiosos y los niños no se dan cuenta de lo que hacen y lo que practican inocentemente celebrando juntamente con nosotros (los brujos) nuestra fiesta, lo cual nos complace.”

Halloween es un día de fiesta disfrazado; si le quitamos la máscara encontraremos cosas difíciles de creer en cuanto a una diversión sana se refiere. Esto es lo que Satanás hace creer y como padre de mentira ha logrado engañar a la gente con el verdadero sentido de su celebración. El Apóstol Pablo claramente nos advierte que esto no es de maravillarse, porque el diablo se disfraza como ángel de luz.

La noche de brujas es una época de diversión que se presta para gozar, disfrutar de una fiesta con los amigos, participar en concurso de disfraces, la oportunidad de convertirse en brujas, fantasmas, pitufos, duendes y demás seres siniestros. Es una noche de oportunidad única en todo el año para tocar las puertas de personas desconocidas y pedirles dulces y frutas. Los más audaces visitan casas encantadas, ven películas de terror y otros inclusive visitan a media noche cementerios o reuniones espiritistas con la intención de contactar con los espíritus de los muertos.

Las escuelas públicas, son uno de sus grandes promotores; incluso dan más énfasis a esta celebración que al Día de la Independencia. Los comerciantes aprovechan esta fecha para lanzar al mercado ofertas de confites con mensajes alusivos al ocultismo.

El 20% de las películas de estas fechas son de terror. Muchos afirman que es ciencia ficción, pero algunos contratan satanistas para que les ayuden a reproducir auténticamente los ritos, ceremonias, maldiciones, sacrificios, que se muestran en estas películas. El fruto de todo esto se ve reflejado en el comportamiento de algunos adolescentes que han cometido crímenes en conexión con el satanismo.

Ante estas costumbres surgen varias interrogantes: ¿Qué es realmente Halloween, de dónde viene y por qué hace énfasis en todo lo relacionado con la muerte y el ocultismo? 

UNA MIRADA AL PASADO
Cuentan quienes gustan de indagar el pasado que los antiguos celtas del norte de Europa organizaban un festival en honor a Shamhain o Sama muchos años antes de Cristo. Los antiguos seguidores de Shamhain creían en la existencia de varios ídolos, la adivinación, astrología, brujería y predecían el futuro con sangre humana.

La noche del 31 de octubre, los pobladores de la antigua Inglaterra, Irlanda, norte de Francia y Escocia celebraban el final del verano y el inicio del nuevo año céltico ofreciendo sacrificios al «señor del cielo y de la tierra.» Este día festivo era llamado «vigilia de Samhain,» cuya imagen era un esqueleto sosteniendo una hoz o guadaña en su mano; siglos después, llegó a ser conocido como la Muerte, cuyo día se celebraba el primer día de noviembre.

Durante esta época del año, las hojas de los árboles caen, el sol se oculta más temprano y las temperaturas descienden. Los antiguos celtas interpretaban estos fenómenos como un decaimiento de su dios sol quien estaba perdiendo su fuerza porque «Samhain» lo estaba subyugando. Adicionalmente, aseguraban que esta noche «Samhain» se reunía con los espíritus de todos los que habían muerto el año anterior. Estos espíritus habían sido confinados a vivir dentro de cuerpos de animales en castigo de sus malos actos y la última noche de este mes se les permitía regresar a sus antiguos hogares a visitar a los vivos. La forma de protegerse de ellos, era mediante ceremonias de adoración a los espíritus dirigidos por sacerdotes o druidas en las que se quemaban animales (caballos, gatos, ovejas negras, bueyes) e inclusive seres humanos como ofrenda para apaciguar la ira de Samhain. En la cima de las colinas se encendían grandes hogueras para ahuyentar a los espíritus malos y aplacar a las potestades sobrenaturales que regían los procesos de la naturaleza.

En un intento de «cristianizar» este día de ritos y ceremonias, en el año 834 d.C. la iglesia romana a través del Papa Gregario IV instituyó el primer día de noviembre como Día de todos los santos con el fin de eliminar el de Samhain, cosa que no sucedió. En inglés este día se llama All Hallow’s Day, o como lo conoce todo el mundo Halloween. Durante la Reforma, el Día de todos los santos fue rechazado por el movimiento protestante. Esta festividad pisó suelo americano gracias a los inmigrantes irlandeses que inundaron Nueva York durante el año 1845; para finales del siglo XIX sus costumbres se habían popularizado.

Hoy día Halloween es día de publicidad para los comerciantes. Es una noche en que las personas decentes se convierten en exhibicionistas insolentes. El 60% de los disfraces de Halloween se venden a los adultos. El 31 de octubre, para los lectores psíquicos, los clarividentes y los visionarios autoproclamados, es el momento más ocupado del año. Una de cada cuatro personas entre los 18 y los 40 años de edad se disfraza de algo. Los que publican libros sobre temas que van desde la astrología hasta la brujería, indican un dramático aumento en las ventas. La población de Salem, en Massachusetts, que se precisa ser la patria de la brujería norteamericana celebra ahora una «fiesta de espantos» la noche de Halloween, para extender su temporada turística de verano.

 LO QUE HAY DETRAS DEL DISFRAZ
A luz de este repaso histórico examinemos sus actividades y prácticas actuales asociadas a este día:

• La fecha del 31 de octubre, esta obviamente relacionada con una fiesta pagana, durante la cual se practicaba la adivinación.

• Las máscaras y los disfraces son usados para ocultar la verdadera identidad de los niños, quienes son obligados a salir y copiar los actos de trampería y de hostigamiento, previamente atribuidas a hadas, brujas y duendes.

• El simple trato es una exigencia de contribución de alimentos, lo cual está claramente relacionado con la exigencia de los druidas de comida para su dieta. Los druidas eran vegetarianos; los animales que les ofrecían, solamente eran solicitados para sacrificios.

• Los «posters» comprados o dibujados por los niños con brujas sobre escobas pasando al frente de la luna muestran a estos seres en camino a un culto especial de Satanás.

• Las calabazas talladas con el rostro de una persona están relacionadas con las máscaras de muerte utilizadas por los druidas durante el festival de Samhain.

• Todo el concepto detrás del día de brujas está relacionado con las tinieblas, la muerte, el temor, el engaño, los ritos paganos y el satanismo.

Cada año se incrementa el satanismo dentro de esta celebración. En Inglaterra se realizan sacrificios honrando al dios de la muerte, eligen la reina de las brujas en la iglesia de la magia negra. La elegida obtiene fama, fortuna y poderes psíquicos para hacer maldades. En este país europeo el número de creyentes es casi igual al numero de brujos.

En los estados del norte de México y en otras parte de la República, desde hace varios años la prensa da cuenta del hallazgo de restos de animales y de personas que han sido asesinadas en ritos de tipo ocultista.

CONSECUENCIAS Y RIESGOS

Todo lo relacionado con el día de las brujas está ligado con el mundo escondido, oscuridad, muerte y temor a un opresor. Dios quiere que el oprimido sea libre; una vida sin temor debe ser la característica de un verdadero discípulo de Jesús, no debemos temer a ningún otro «dios».

Las consecuencias físicas que representa el Halloween para los niños se pueden discernir fácilmente, sin embargo, los daños físicos no se comparan con los daños espirituales. Aún así, sea por su ignorancia o por amor a la tradición humana, mucha gente continúa tomando parte de sus actividades excusándose al decir: «solo lo hacemos para pasar un rato agradable y de todos modos los niños no saben la diferencia.» El deseo de pasarla bien a menudo se opone a lo que Jesucristo nos ordena. No debemos comprometer nuestro testimonio, sino que debemos abstenernos de todo lo que parezca malo (1 Tes. 5:22) y haced todo para la gloria de Dios. Sea que creamos o no en estas cosas, las tradiciones ligadas a esta festividad ocultista acarrean connotaciones diabólicas y lo importante es que debemos desenmascarar sus obras.

Estas prácticas son condenadas por la palabra de Dios. Desde el Antiguo Testamento la brujería y la hechicería eran prohibidas y se castigaban con la muerte (Éxodo 22:18). El comunicarse con los espíritus bloquea nuestra comunión con el Señor (Levítico 20:6). Toda persona que consultaba a los mediums eran descartados del pueblo (Levítico 20:6). En el Nuevo Testamento, el Apóstol Pablo ubica la hechicería como una obra de la carne dentro del mismo catálogo que un homicidio (Gálatas 5:21). Estas citas y todo el contexto de la Palabra de Dios ordena no contaminarnos con estas prácticas propias de la gente que no tiene comunión con Cristo. Él aborrece que sus hijos participen de fiestas que no glorifican su nombre, y en el Halloween en ningún momento se hace énfasis en algo positivo, sólo se glorifica a la muerte y todo símbolo de tipo satánico.

Otra de la festividades mexicanas con mucho arraigo es el Día de Los Muertos. La Escritura establece que el hombre muere una vez y después de esto viene el juicio. Cuando se celebra el día de los muertos, realmente no es para esos seres queridos que han muerto, sino para el «dios de la muerte.» Dios dice que Él ya venció a la muerte por la resurrección de su Hijo Jesucristo. La Biblia afirma que en la tumba sólo está el polvo, pero el espíritu de la persona vuelve a Dios y no regresará sino hasta el día del juicio final. Esta celebración tiene estrecha relación con el Halloween; no es coincidencia que una fiesta esté seguida de la otra y que el énfasis de la muerte predomine en ambas.

LUZ O TINIEBLAS, CRISTO O BELlAL
Cuando el hombre trata de tener comunión con el Señor por otros medios utilizando más allá de sus cinco sentidos, penetra en una dimensión sobrenatural y trasciende los límites de la misma. Entra en contacto con seres invisibles pero con personalidad, fuerza e inteligencia que se mueven dentro y fuera de nuestra atmósfera y que engañan al hombre aparentando servir a Dios. Shakespeare lo dijo en Hamlet: «Hay más cosas en los cielos y en la Tierra, que las que se imaginan en vuestra filosofía. »

¿De dónde proceden estos seres? ¿Cuál es su origen? La respuesta se encuentra en Ezequiel 28:12-19 e Isaías 14:12- 17. Estos pasajes describen a Satanás quién a pesar de haber tenido una condición privilegiada en todo lo que hacía, corrompió su esencia en un afán de poder, profanó su santidad y su rebelión vino juntamente con su caída.

Conociendo de antemano cuál es su designio final, él trata de desviar la mirada del hombre que busca a Dios. ¡Despertemos! Satanás está activo en nuestros días. Los ejecutores de su plan están en plena operación y estos trabajan en la llamada magia negra y blanca, mediums, espiritistas y todo aquello que implica control mental.

Halloween es una celebración satánica. De nosotros depende ser luz para aquellos que están en tinieblas, cambiando esta costumbre por la verdad de Cristo Jesús.

Las alternativas son muchas, sólo mencionamos una: celebrar un servicio en la iglesia que eduque a los cristianos al respecto de éste y otros peligros y posteriormente, dar alabanza y adoración al Único y verdadero Dios aunado a una oración de intercesión y protección por los niños del mundo. Esta es una idea que ha tardado en ponerse en práctica.

Otra idea: Pueden llevarse a cabo servicios para niños en que la iglesia ayude a los padres a educar a los niños sobre su responsabilidad de evitar aquello que parece malo. Cuando dejemos la pasividad, estaremos mostrándole a Dios nuestro compromiso en lo que a fidelidad se refiere, deseando pararnos en su justicia para que Él reine en los corazones de todos los que nos rodean.

La labor de Satanás es que muchísimas almas se pierdan diariamente. Sin embargo, Dios también sigue trabajando en su plan de redención. Si queremos ser parte de este maravilloso plan, tanto padres de familia cristianos como hijos e iglesia en general, debemos una vez por todas dejar que Dios haga su voluntad a cualquier costo.

Cuatro razones para no celebrar el Halloween

Va contra la doctrina de Jesús
Las enseñanzas de Jesús plasmadas en la Escritura están en contra del ocultismo en todas sus formas: espiritismo, brujería, hechicería, adivinación, lectura de cartas, horóscopos, astrología, consulta a los muertos, etcétera.

 Rinde culto a Satanás
Aunque en apariencia es una llamativa actividad recreativa infantil, su verdadero significado es exaltar al diablo y su obra de maldad. En muchos países, incluyendo México, los grupos satánicos celebran en esta noche un «culto» especial dedicado a Satanás que incluyen sacrificios humanos, sobre todo de niños secuestrados para tal fin que son ofrecidos como víctimas inocentes en una noche de lujuria, drogas, alcohol y toda clase de desenfrenos en las llamadas «misas negras».

 Se opone al primer mandamiento
Este tipo de actividades, ni exalta el nombre de Jesús, ni tiene nada que ver con su Padre Celestial y mucho menos con el Santo Espíritu del Dios Altísimo. Por lo tanto, va en contraposición al primer mandamiento de amar a Dios con toda nuestra alma, nuestra mente, nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro ser. Participar quiere decir «ser parte de.» Si usted participa de esta «fiesta», no sólo se está alejando u olvidando de la adoración al Dios Eterno e Inmortal, sino que está siendo parte de una actividad que glorifica a las brujas y a su padre Satanás.

Contamina y esclaviza a nuestros hijos
No hay magia blanca y magia negra, no hay brujas buenas y brujas malas. Toda la actividad demoníaca se disfraza y se oculta para ganar adeptos. Jesús dijo: «Dejad que los niños vengan a mí y no se los impidáis, porque de los tales es el Reino de los Cielos». En este día «vestimos» a nuestros niñitos como «brujitas» y «diablitos,»¿llevaría usted a sus niños disfrazados ante Jesús?

© Este artículo fue publicado originalmente por la Revista Doce2, 2003.

El verdadero discipulado

Jesús dijo:
«Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.
Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos».
Mateo 28:19-20 NTV

¡Renuncio!

Renunciando al ministerio

¿Quién no ha pensado renunciar alguna vez a continuar sirviendo a Dios? Miles de siervos del Señor han bosquejado alguna vez (aunque sea en la mente) su renuncia al ministerio. La aparente escasez de resultados, la crítica, la estrechez económica, el agotamiento por las múltiples tareas, la limitante de la edad, entre otras cosas han llevado a considerar cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Pero, servir a Dios no es un trabajo, un oficio o profesión; no es una actividad a la cual decidimos dedicarnos. ¡Es ante todo un llamado de Dios que nos ha sido dado junto con los dones para desempeñarlo! José no eligió gobernar Egipto, Dios lo eligió a él; Moisés no escogió libertar a Israel, Dios lo eligió a él. El auténtico siervo de Dios es escogido desde el vientre materno para una tarea y una generación específicas tal como se narra de Jeremías o Pablo.

Entendiendo esto debemos concluir que los problemas, la oposición o aún nuestros sentimientos no deben ser excusa para renunciar a la obra de Dios. ¡Nadie nos dijo que el ministerio es un paseo en el Edén, sino más bien, una noche en Getsemaní! Es allí donde oímos al Siervo por excelencia exclamar: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que túMarcos 14:36.

¡Que Dios nos sostenga cuando las aguas suben y el fuego arde! ¡Que nos lleve a imitar el ejemplo del Apóstol Pablo que concluyó: Si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! 1 Corintios 9:16.

¡Ánimo! ¡Sigamos adelante, peleando la buena batalla, guardando la fe hasta terminar la carrera! ¡Pronto estaremos en Casa!