¿Cómo hacer tesoros en el cielo?

¡Una persona puede amar tanto lo temporal que olvida lo eterno!

¡Una persona puede amar tanto lo temporal que olvida lo eterno!

En un programa de televisión de la cadena CNN le hicieron una entrevista a John Rockefeller, el patriarca del imperio Chase Manhattan de Nueva York. La pregunta fue: ¿Qué necesita un hombre para estar satisfecho? El periodista solo escucho tres palabras: Un dólar más. , dijo John Rockefeller, un dólar más. Es que si uno tiene un dólar, quisiera tener dos. Si tiene mil, claro que es mejor mil y uno. Si tiene un millón, siempre es mejor tener un millón y uno, y asi sucesivamente.

Mateo registra la enseñanza de Jesús quien advierte contra el peligro de acumular la alabanza de sus semejantes haciendo limosnas, oraciones y ayunos. Ahora Jesucristo advierte contra acumular cosas materiales: »No guarden tesoros para ustedes aquí en la tierra, donde la polilla y el óxido los dañarán, y donde los ladrones entran a robárselos. Más bien, guarden tesoros para ustedes en el cielo donde ni la polilla ni el óxido los dañarán y donde los ladrones no pueden entrar a robárselos. Pues donde esté tu tesoro, allí estará tu corazón.» Mateo 6:19-21 PDT 

¿Cómo cambiar la filosofía de Rockefeller por la enseñanza del Carpintero de Nazareth?

1 Entender que las cosas materiales tienen fecha de caducidad.
»El día en que el Señor regrese, lo hará de sorpresa, como un ladrón. El cielo desaparecerá con un sonido muy fuerte y todo lo que hay en él será destruido con fuego. La tierra y todas las obras que hay en ella quedarán expuestas ante Dios.Todo será destruido. Por lo tanto, piensen qué clase de persona deben ser y vivan una vida dedicada a servir a Dios. Esperen la llegada del día de Dios y hagan lo posible para que llegue pronto. En ese momento, el cielo será destruido con fuego y todo lo que hay en él será consumido por el calor. Estamos esperando el nuevo cielo y la nueva tierra que Dios nos prometió, donde se practica la justicia.» 2 Pedro 3:10-13 PDT

2 Recordar que nuestra vida es temporal
»Entonces alguien de la multitud le dijo a Jesús: —Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo.
Pero Jesús le dijo: —Hombre, ¿quién me nombró juez de ustedes o árbitro de sus pleitos?
Luego Jesús les dijo: —Aléjense de toda avaricia porque la vida no depende del tener muchas cosas.
   Entonces les contó una historia: «Un hombre rico tenía un terreno que produjo una cosecha muy buena. Él pensó: “¿Qué hago ahora que no tengo donde guardar la cosecha?” Entonces se dijo: “Esto es lo que voy a hacer: tumbaré todos mis graneros y los haré más grandes. Así podré guardar allí toda mi cosecha y todo lo demás. Me diré a mí mismo: Tienes bastante acumulado para muchos años. Entonces tómalo con calma, come, bebe y diviértete”. Pero Dios le dijo: “Tonto, esta noche morirás, y entonces ¿quién se quedará con todo lo que guardaste?”
   »Esto es lo que pasa con el que consigue mucho para sí mismo, pero no es rico ante los ojos de Dios». Lucas 12:13-21 PDT

3 Apreciar la esperanza que Dios ofrece a sus hijos
»Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos tuvo gran compasión y nos hizo nacer de nuevo por la resurrección de Jesucristo. Así nos dio la plena esperanza de recibir una herencia que Dios tiene guardada para nosotros en el cielo; herencia que no se arruina, ni se destruye, ni pierde su valor.» 1 Pedro 1:3-4 PDT

Abraham vivió con esta esperanza:
»Por la fe, Abraham vivió como inmigrante en la tierra prometida. Vivía en carpas lo mismo que Isaac y Jacob, porque Dios también les había hecho a ellos la misma promesa. Abraham obedeció porque quería ir a la ciudad que tiene bases eternas, una ciudad planeada y construida por Dios.» Hebreos 11:9-10 PDT

El Apóstol Pablo vivía sin angustiarse por los bienes materiales:
»Yo sé cómo vivir en pobreza o en abundancia. Conozco el secreto de estar feliz en todos los momentos y circunstancias: pasando hambre o estando satisfecho; teniendo mucho o teniendo poco. Puedo enfrentar cualquier situación porque Cristo me da el poder para hacerlo.» Filipenses 4:12-13 PDT

4 Usar nuestros bienes materiales para los propósitos de Dios
»Ordena a los que se hacen ricos con las cosas del mundo que no se llenen de orgullo. Diles que pongan su esperanza en Dios, no en el dinero, porque el dinero no es seguro. En cambio, Dios nos da todo en abundancia para disfrutarlo. Diles que hagan el bien, que se hagan ricos en buenas obras, que den con alegría y que estén dispuestos a compartir. Si así lo hacen, estarán acumulando un tesoro en el cielo, que será una base firme para el futuro. Entonces podrán tener la verdadera vida.» 1 Timoteo 6:17-19 PDT

Dios no condena la prosperidad material, sino la codicia, la acumulación de bienes para fines egoístas. En palabras de Salomón, ¡la codicia no tiene sentido!
»Comprobé algo más que no tiene sentido: hay gente que no tiene familia, ni un hijo ni un hermano y aun así sigue trabajando muy duro. Nunca está satisfecha con lo que tiene, trabaja duro y no se detiene a preguntarse: «¿Para qué estoy trabajando tan duro? ¿Por qué no disfruto de la vida?» Eso tampoco tiene sentido.» Eclesiastés 4:7-8 PDT

Lo que sí tiene sentido es compartir con otros lo que Dios nos ha puesto en las manos. El verdadero tesoro es poner a disposición de Dios todo lo que tenemos. Aquí un ejemplo:

La mujer rica que construyó un cuarto de huéspedes al profeta Eliseo:
»Un día Eliseo fue a Sunén, donde vivía una mujer importante. Ella insistió en que Eliseo se quedara a comer en su casa. Así que cada vez que Eliseo pasaba por aquel lugar se detenía para comer ahí. La mujer le dijo a su esposo: —Mira, tú sabes que Eliseo es un hombre santo de Dios y que siempre pasa por nuestra casa. Por favor, hagámosle un cuarto en la planta alta. Pongámosle una cama en el cuarto con una mesita, una silla y una lámpara. Entonces, cuando se hospede en nuestra casa podrá tener su propio cuarto.»  2 Reyes 4:8-10 PDT

En la Biblia encontramos que nadie es tan rico que no necesite nada de Dios, pero nadie es tan pobre que no pueda servir a los propósitos de Dios. Una viuda a punto de morir de hambre sustentó al profeta Elías (1 Reyes 17:9), un granjero prestó un pollino para que Cristo lo montara al entrar a Jerusalén (Marcos 11:1-7), un niño compartió sus pocos panes y peces para que Cristo obrara un milagro (Juan 6:9-11), y otros personajes más cuyos actos de bondad testifican que tenían un verdadero tesoro: la suficiencia de Dios. Sus testimonios han traspasado los siglos y nos recuerdan que nuestro verdadero tesoro es usar nuestros bienes para los propósitos de Dios. ¡Hasta un vaso de agua compartido por amor a Cristo tendrá su recompensa! ¡Hagamos tesoros en el cielo!

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