Dialogando verdades eternas con Adán sobre las adicciones

Imagen

Es increíble tener la oportunidad de conversar con Adán. Sí, el primer ser humano que pisó este planeta. Nos separan muchos siglos, pero no hay nada nuevo bajo el sol y creí interesante escuchar su opinión sobre uno de los problemas que aquejan a nuestra generación electrónica. He aquí, el resumen de nuestra charla.

SV: La adicción a las drogas, al sexo, al ocio, al trabajo, a la acumulación de bienes y una larga lista de cosas incluyendo aquellas que nos es difícil confesar abiertamente, ¿tienen un origen común?
Adán: Sin importar el apellido de los problemas, son hermanos debido a que todos ellos nacen de la duda. Me explico: mi esposa y yo en el Edén tuvimos todo, nada nos hacía falta, era grandioso. Sin embargo, la tentación nos hizo dudar de la suficiencia de las cosas que teníamos. La duda es peligrosa. Dudar es estar parado sobre un solo pie, puedes caer en cualquier instante. Yo dudé de la voz de Dios y a pesar de no tener necesidad de comer del árbol del bien y del mal, quise probar. Declaré mi independencia del Creador. Era libre, pero la tentación me hizo creer lo contrario, me engañó y busqué «liberarme» sin saber que sería esclavo de mis propios deseos. Todos los males que mencionas tienen en común dudar de la paz, del gozo, del amor, de la provisión, del cuidado y de la realidad de Dios sobre todas nuestras necesidades.

SV: Cuando alguien es esclavo de hábitos que dañan su vida, pareciera tener un velo que nubla su vista para no ver la realidad, ¿por qué sucede esto?
Adán: Porque una de las consecuencias de la duda es creer en la mentira, el autoengaño. Cuando tienes ante tus ojos un árbol bueno para comer, agradable a tu vista y codiciable para alcanzar «algo extra» tiendes a negar o minimizar las consecuencias de extender la mano y tomar el fruto. Te engañas cuando dices que no dañas a nadie más sino sólo a ti. Mírenme a mí, mi pecado ha trascendido los siglos, ha dañado a todos. “Una canita al aire” de vez en cuando no oculta la realidad de tu calvicie. La mezcla verdad-mentira es un veneno que termina por aniquilarte.
En mi caso, es verdad que mis ojos se abrieron, pero sólo para darme cuenta de mi desnudez, de mi miseria, de mi soledad, de mis miedos, de todo cuanto tenia y perdí tan sólo por buscar lo innecesario. Por ello, se podrá alentar el sexo fuera del matrimonio, legalizar el uso de las drogas, estimular la adicción al trabajo bajo el pretexto de superación personal, etc., pero jamás podrán negar la angustia de los abortos, de las madres solteras, de las enfermedades sexuales, de los suicidios, de la desintegración familiar, de las enfermedades cardiacas y todas las consecuencias públicas de lo que se siembra en secreto.

SV: Mucha gente afirma querer dejar sus adicciones o pecados, sin embargo, no lo hacen. ¿Qué se los impide? Háblanos un poco de tu experiencia personal.
Adán: Es difícil hablar cuando eres ejemplo de todos, pero de lo que no se debe hacer. Desechar la actitud infantil de culpar a otros de nuestros actos y de asumir el papel de víctima es el primer paso para madurar y abandonar cualquier pecado. Mi esposa culpó a la serpiente y yo culpé a mi esposa de mis actos. Culpar a otros no nos libra de nuestra responsabilidad. Los hijos culpan a los padres de falta de atención, de cariño, de apoyo moral y económico cuando se trata de justificar sus errores, sin embargo, no hay solución en ello. Los jóvenes culpan a su generación, a la moda, a los medios masivos de información y a sus amigos sobre su promiscuidad y libertinaje. Muy pocos asumen la responsabilidad de su conducta y de los deseos de su corazón. Los padres adictos al trabajo justifican su proceder diciendo que lo hacen por las muchas necesidades de sus hijos, el futuro de su familia y así la cadena continúa. Me duele mucho aceptar que me faltaron agallas para reconocer mi responsabilidad ante Dios. No hagan lo mismo que yo. Si en verdad quieren madurar tengan el valor para encarar las consecuencias de sus decisiones. Esconder la cabeza como avestruz no ayuda a madurar a nadie. Cuando yo reconocí mi error, Dios usó sangre para cubrir mi desnudez. Recibí la consecuencia de haber desobedecido a mi Dios, pero fui perdonado. Así mismo ustedes, cuando reconozcan haber equivocado el camino, como hijos pródigos vayan a Dios, pidan perdón sinceramente y Él los perdonará por amor a sí mismo. Su misma sangre borrará su pasado, los hará nuevas personas y les dará poder para vivir libres.

SV: Una última pregunta. ¿Cómo escapar y no ser atrapados por las adicciones?
Adán: Tu generación no requiere más emoción, más placer, más sexo, más dinero, mejor posición social ni mejores bienes para satisfacer su alma. Todo esto es perecedero, es temporal. Lo que verdaderamente requiere nuestro ser es volver a relacionarse con su Creador. Amar a Dios, confiar en Él, creer en su suficiencia, ser hijos de Él, esto es lo único que llena nuestra vida. ¿Para qué usar drogas intentado evadir la realidad, si la realidad es que Dios nos ama y anhela vivir con nosotros? ¿Para qué esconderse a practicar sexo y «cuidarse» de esto o aquello si Dios instituyó el matrimonio para disfrutarlo abiertamente bajo su bendición? Si Dios alimenta a las aves que no tienen profesión, ni títulos, ni empresas transnacionales, ¿cómo no ha de proveer para nuestras necesidades si somos corona de su creación? ¿Entonces, por qué afanarse por conquistar el mundo como si al apagar la luz perdemos nuestra alma? ¿Qué provecho tiene todo esto? Ninguno. El hambre y la sed de nuestras vidas sólo encuentran satisfacción plena al hacer la voluntad de Dios. Esto es lo que debe ocupar nuestra mente, nuestras fuerzas, nuestra alma. Hacer que nuestra vida sirva y glorifique al Creador y bendiga a nuestra familia, a nuestros semejantes. Ninguna persona tendrá paz en su vida hasta que no esté en paz con Dios. Debemos reconocer nuestra desnudez y volver al abrigo del Creador.

SV: Es grato escucharte hablar del amor y la misericordia de Dios. Ha sido un placer compartir este tiempo contigo. Muchas gracias.
Adán: Gracias a ti por dejarme abrir mi corazón a tus lectores.

© Sixto Vicente. Se publicó originalmente en la Revista Doce2, Renovando el entendimiento. Año 1, No. 3, Agosto-Septiembre 2003. Grupo Barak Comunicaciones y Distribuciones, S.A. de C.V. Ciudad de México.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s